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Estados Unidos

Oscar Módica, en el buen camino

Photos by Cortesía Gustavo Gonzalez

 

Martes, Noviembre 15, 2010 Por Gustavo Gonzalez

Lo que va de un año a otro. La última vez que estuvimos con Oscar Módica en el Training Center de Lexington, Kentucky, daba pelea con seis caballos en su relativamente nueva vida como entrenador, en los Estados Unidos. Ahora son quince, gana seguido en el circuito que incluye Churchill Downs, Turfway Park, Indiana Downs, Keeneland y River Downs, entre otros escenarios de la zona.

 

El ex jinete vino aquí para trabajar con Diane Perkins en Wimborne Farm. Después trabajó como galopador para David Barker. Aquel jockey que corría para Roberto Pellegatta, que ya se había “puesto pesado” aquí, como él mismo cuenta, estaba en el camino. Había salido de la antigua Escuela de Aprendices de San Isidro junto con Ricardo Ioselli y Oscar Conti, entre otros, y ahora intentaba abrirse paso en el turf más exigente.

 

Viajamos en su camioneta con él y con Andrea, su esposa, desde Lexington hasta Churchill. Va a presentar a Tupelo Honey, una potranca de 2 años, en 1300 metros para no ganadoras. Una hora insume el trayecto. Hablamos de todo. De la familia, claro.

Empieza Andrea, por oden cronólogico:

“Tenemos tres hijas, Gabriela, Camila y Canela. Gabriela es la mayor, tiene 19 años y fue la que más sintió el cambio cuando vinimos a Estados Unidos. Camila tiene 16 años, piensa dedicarse a la veterinaria; Canela es la más chica, llegó aquí a los 2 años”. La última es la más estadounidense de todas.

 

Si alguna vez los Módica hicieran el camino inverso, para regresar a la Argentina, se invertiría también la pirámide de los sentimientos y Canela sería la más sufrida. Pero esa posibilidad no está cercana. Sigue Andrea: “Oscar siempre tiene la idea de regresar, pero es difícil. En mi caso, tengo a mis padres y a mi hermana conmigo. Toda mi familia está acá”.

 

Oscar experimenta esas sensaciones mezcladas inevitables, a pesar de que hace diez años dejó nuestro país. “No lo descartamos, pero sería empezar de nuevo para mí. Gané mucha experiencia aquí, sé cuál es mi lugar. Si volviera, me gustaría trabajar con los métodos de este país, varear con montura…” Y está afirmado como entrenador. Por caso, sabe que Fantastique, otra potranca de 2 años a la que prepara, está para cosas importantes, luego de alcanzar su primer triunfo y de ser segunda de una rival con experiencia clásica. Es propiedad del chileno Fernando Larrain.

 

No pasa lo mismo con Tupelo Honey. “Su dueño no quiere correr carreras de reclamo y este nivel es muy alto, por más que son yeguas que están haciendo sus primeras experiencias. Lo que pasa es que con ellas, en general, hay expectativas clásicas”.

 

Tiene stud nuevo Módica, en el complejo que está en Paris Pike, al lado de Gainesway Farm y enfrente de Walmac. Allí mismo, en Gainesway, domó a Birdstone, aquel ganador del Belmont Stakes y luego padre de un ganador de esa misma carrera de la Triple Corona, Summer Bird, y de Mine That Bird, el increíble héroe del Derby de Kentucky 2009.

 

La nueva caballeriza de Oscar es más grande y no la comparte como la que ocupaba antes. También modificó algún hábito, como el de montar sus caballos. “Me fracturé el tobillo volviendo de un ejercicio y ya no quise volver a subirlos”, cuenta. Solamente monta los ponies, los caballos de andar. Y los comparte con sus hijas. Camila, la futura veterinaria, es habitual presencia en la caballeriza.

 

Llegamos a los establos de Churchill Downs. Todo está muy tranquilo si se lo compara con las afiebradas mañanas de la semana anterior, la previa a la Breeders’ Cup. Oscar va a ver a su potranca, que viajó bien “aunque nos dio trabajo entrarla en el camión”, revela. Tupelo Honey tiene sólo una actuación previa: quinta en Keeneland, con otro cuidador, en abril. Reaparece y es su estreno desde que está en manos del argentino.

 

 

Cruzamos al otro lado. Ya bajo las cúpulas del hipódromo que alberga al Derby de Kentucky, Módica le da instrucciones a Larry Sterling Jr. Está el propietario, William Howard, que también es criador de la hija de Senor Amigo y One Sweet World, por Williamstown. Modestos los papeles.

 

Tupelo Honey sale adelante y se aguanta hasta bien entrada la recta, después retrocede. “No sé qué le pasó. El jockey también estaba sorprendido por la forma en que se paró. A lo mejor fue la reprise”.

Al día siguiente, Oscar nos contaría que Howard está pensando en una carrera menos exigente para Tupelo Honey, y está satisfecho porque es lo que él sugirió desde el principio. También cree que la yegua podría rendir más en sintético, como el que pisó en Keeneland.

Con los nuevos propietarios que se acercaron, como el chileno Jorge Cardemil, dueño del Haras Futuro; con los caballos más aptos, y con su trabajo, Oscar Módica ya es un nombre habitual en las carreras de esta región. Una plaza exigente, rodeada de lo mejor de la cría de caballos de carrera en los Estados Unidos. Allí donde apuntala su buen momento con una familia que le trabaja a la par, pero que no lo obliga a rematar en 11.

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