CDM conversó con Jorge Pereyra de Olazábal

Uno de los candidatos a Presidente del Jockey Club Argentino

 

 

 

Jueves, Junio 23, 2011 Por Juan Pablo Toscano

Durante muchos años trabajó con Roberto Vásquez Mansilla e intentará desde la presidencia retomar esa línea; Pereyra de Olazábal tuvo un largo diálogo con nuestro sitio en el que habló de todo.

 

Si bien legalmente no está confirmado, el próximo 30 de agosto habría elecciones en el Jockey Club Argentino. Jorge Pereyra de Olazábal, que está a punto de ser socio vitalicio del club, encabezará en esas elecciones la histórica lista colorada. Este hombre, que es Miembro del Consejo Presidencial del Consejo de las Américas, ex Vice Ministro de Defensa de la Nación, ex Vice Intendente del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y ex Presidente de UCeDé Nacional, contó la razón de estas elecciones y, entre muchas otras cosas, dio su punto de vista acerca de la actualidad de nuestra hípica y la gestión de Bruno Quintana.

 

- ¿Cómo es el momento por el que atraviesa el Jockey Club?

 

El momento por el que pasa el Jockey Club es el cierre del diálogo entre la Comisión Directiva actual y el miembro del club, el que participa de la vida activa del club, que es un promedio del 25%. Esa gente, sea en la hípica, el golf, la casa central, las piletas, el comedor, incluso el empleado del club, que es parte del club y que muchos de ellos lo quieren como el socio mismo, son empleados desde hace muchos años y tienen una enorme estabilidad, se han sentido en los últimos años, a través de la presidencia de Bruno Quintana, completamente desvinculados de las decisiones del club. Ha habido tal desvinculación que Bruno Quintana ha realizado un viaje a los Emiratos Árabes que todavía no puede explicar, donde hay caballos árabes y camellos: ¿Qué tiene que ver el Jockey Club? En todo caso se puede hacer como visita interesante como petrolero pero Bruno Quintana no es petrolero. Al club no puede importarle, bajo ningún punto de vista, otros lugares que no sean los países que compiten en el GP Latinoamericano. El Latinoamericano, esto a lo mejor no lo saben algunos miembros de la actual comisión, lo creamos nosotros, el Jockey Club Argentino en la comisión de Roberto Vásquez Mansilla, con los presidentes del Club Hípico de Santiago y del Jockey Club de San Pablo, y el vice de Maroñas. La idea fue nuestra, lo único que pedimos fue que se largue el primero en Argentina porque éramos los que dábamos la patada inicial, esto fue aceptado por todos y después se corrió en San Pablo, Maroñas y continuó rotando. Volviendo a la actualidad, nosotros consideramos que el Jockey Club descuidó totalmente al Latinoamericano, lo dejó como un acto más de la hípica, gracias a eso creo que perdimos el liderazgo de la misma, hoy nos ganan en Argentina. Hace 20 años, cuando vivía Vásquez Mansilla, éramos imbatibles, el turf argentino daba cátedra y los que venían, si llegaban terceros festejaban con algarabía. Hoy nosotros festejamos con éxito si obtenemos un cuarto puesto. Los haras nuevos todavía no tienen la dimensión y la ductilidad de acostumbrarse a viajar al exterior, en todo caso van solamente, y algunas veces, a algún gran premio en USA, que no integra el GP Latinoamericano, en la búsqueda del batacazo del millón o los dos millones de dólares.

 

- ¿Qué se debería hacer para que esto no siga pasando?

 

Hay que reforzar la hípica Latinoamericana y la del interior, absolutamente descuidada, no conozco un viaje de la actual comisión directiva a Córdoba, Santa Fe, Rosario, u otros lugares donde hay hipódromos, La Plata misma. No solo tenemos que desarrollar las carreras de San Isidro sino también tenemos que desarrollar los proveedores del interior, que siempre se acercaron y tienen sus premios con sus nombres pero los corren caballos de acá, no era así antes, esto porque la hípica perdió peso y perdió contacto con el gobierno. Bruno Quintana no ha pisado la Casa de Gobierno desde que asumió y esto no es un problema de coincidencias o diferencias con el mismo, se debe de hacer gestión frente a la Secretaría de Deportes o de Turismo, se le debe decir que la hípica es un deporte y se le deben pedir los subsidios que siempre se le pidieron. Inclusive hubo un intento feroz y dañino que fue el de poner máquinas tragamonedas en el hipódromo, lo cual sería mezclar el barro con la cumbre de la montaña. Creo que las cosas tienen su equilibrio en la vida, el club es una institución sin fines de lucro, que no puede perder plata como lo está haciendo pero que tiene que sacar plata para que sus socios tengan un muy buen pasar y vivan bien dentro del mismo, hasta si se puede deben ser subvencionados en algunas cosas, como nosotros lo habíamos logrado en su momento por las ganancias que generaba el turf, que son más del 75% de los ingresos del Jockey. En la actualidad no hay ganancias, hay deudas, pérdidas, y curiosamente hay gente de la banca en la comisión directiva.          

 

- ¿Qué pasó en la última asamblea?

 

Entre gallos y medianoche, apareció un renglón donde se daba por aprobado un contrato que comprometía al Jockey Club en una serie de variables inaceptables para el socio, por poco tenía que pedir permiso para hacer un casamiento en las sedes del golf, el hipódromo o en las piletas. Esto no puede nunca depender de un concesionario, esto es el club propio, son sus socios los que deciden representados a través de su comisión directiva. Creemos que ese proyecto, revisado, planteado en otros términos y hablado con el Intendente Gustavo Posse y con Lotería y Casinos de la Provincia podría reavivarse pero desde un ángulo filosófico diferente. Además, también se debe revisar a la sociedad que planteó el proyecto, que fue uno de los temas que también convulsionó la asamblea, que esa vez fue de 1.400 socios cuando en general no van más de 250, excepto cuando hay elecciones, que van muchos más. Nunca vi una asamblea que pasara el jardín, se tuvieron que abrir las puertas del salón Florida y nunca vi una asamblea que estuviera en la calle. Por unanimidad le dijeron que no a Bruno Quintana: ¿Qué piensa Bruno Quintana? ¿Cree que va a conseguir empatar buscando 1.400 socios nuevos? Es imposible e irremontable, es bochornoso que cuando a uno le rechazan la Memoria y Balance, que además pasó por primera vez en los 120 años de historia del Jockey Club, uno pretenda quedarse y crea que tiene derechos a responder a los socios de una forma diferente, como si acá no hubiese pasado nada. Quiero aclarar que en el club somos todos hombres de bien, incluido Bruno Quintana. Lo que quedó demostrado es que el vínculo entre el socio y la comisión directiva se rompió.      

 

- Tras aquella asamblea se decidió que habrá elecciones: ¿Quiénes son los candidatos a presidente?

 

Por ahora hay un solo candidato a presidente, que soy yo. Por ahora, Bruno Quintana tiene tres renuncias, una aceptada y dos que se niega a aceptar, por lo cual no tiene comisión directiva para presentar, salvo que quiera levantar los suplentes pero hay que ver si esos suplentes pueden realizar el trabajo. Además me pregunto: ¿Se puede hacer la reconstrucción del club con la misma comisión que lo llevó a la deuda o es la hora del cambio? ¿No es la hora de que nos respetemos todos como socios, seamos caballeros y sepamos dar un paso atrás? La elección está definida, hablan, y no quiero negar esto, de una tercera lista pero me pregunto: ¿Cuándo piensa aparecer la tercera lista? La nuestra está conformada, tenemos un lugar abierto para intercambiar ideas con cualquiera que quiera acercarse y negociarlo. La tercera lista sería de Enrique Crotto, que, con todo respeto, nunca lo vi en el club aunque es socio y es una familia muy reconocida. Lo que no entiendo es por qué la lista está tan escondida, porque nosotros no podemos ver quienes están trabajando con él o donde se reúnen.

 

- ¿Cómo surge esta posibilidad de ser candidato para presidir el Jockey Club?

 

Cuando salía de aquella asamblea fracasada y con un rechazo estrepitoso de 1.400 socios, la gente me decía: por favor Jorge, presentate, sos el único de Vásquez Mansilla que queda. Voy a tomar la línea que fijó Vásquez Mansilla para reconstruir la hípica.      

 

- ¿Cuál es el tiempo que tiene que pasar para que un nuevo socio esté habilitado a votar?

 

Tiene que pasar un año, independientemente que de todas maneras hay algo que sí suena extraño. En general, las pocas veces que ha habido aplazos de asambleas, por ejemplo por falta de quórum, nunca ha sido más de tres semanas o cuatro. Es de estilo, Quintana (se ríe), me tengo que reír con lo que hizo, lo pasó 90 días después. Quiere decir que él no está viviendo el club, está viviendo su mundo, está encerrado en una campana de cristal, por algo entra por el garaje, no entra por la puerta principal porque no quiere vivir una escena desagradable. El vínculo entre el socio y Bruno Quintana está quebrado y eso no se recupera nunca. Si yo fuera Presidente, le daría una comida a Bruno para agradecerle su caballerosidad y su hombría de honor de saber aceptar que un no es un no y no se pelea por convertirlo en un sí. Eso muestra una pérdida de los grandes valores del club que han sido el honor, la dignidad, la caballerosidad, el respeto entre los unos y los otros y la consideración hacia el socio. Una frase que se le acredita a Bruno Quintana es: a mí me sacan  con los pies para adelante.

 

- ¿Cómo es que Bruno Quintana llegó a la presidencia?

 

No hubo elecciones. Yo estoy comprometido en cuerpo y alma con la lista colorada, Vásquez Mansilla era mi padrino y es padrino de uno de mis hijos. Bruno Quintana no tiene color de lista porque nunca fue a una elección, nunca habló con el socio. Nosotros dimos tres elecciones, las tres las ganamos, es más, nos quedamos muchos años porque la tercera la dimos porque dijimos: pero qué encaprichados están en pelear. Las encuestan nos daban ganadores 2 a 1, no tenía sentido pelear y seguir discutiendo, hasta propusimos que se integren los que querían trabajar y no quisieron. Finalmente, esa tercera elección fue demoledora. A partir de ese momento no hubo más oposición. A mí me emociona hablar de Vásquez Mansilla, cuando murió la familia me donó los álbumes y eso que tiene 10 hijos. Ellos sienten que soy el heredero legítimo de él. Roberto Vásquez Mansilla dejó un heredero, que no era, como lo fue, Alfredo Lalor, por más que yo lo haya querido y me haya sentido amigo de él, sino que era otro miembro. Vásquez Mansilla les dijo a todos, en el supuesto caso que a él le pase algo, quién quería que fuesen presidente y vice. Esas cosas no se cumplieron, entonces yo sentí la obligación de renunciar. No fue casualidad que nombraran a Alfredo Lalor, estaba muy cansado, no tenía la vocación de trabajar y liderar. Todo esto lo fue aprovechando Bruno Quintana, le fue diciendo: dejalo, yo te hago las cosas, yo te voy ayudando. De esa manera, lentamente se convirtió en Vicepresidente del club. Después, cuando llegó el momento de la elección, no había otra lista. Cuando esto pasa, la misma comisión decide quién reemplaza al renunciante. En este caso se nombró a Bruno Quintana, que en realidad había elaborado todo eso durante 4 años con una categoría sin par como hombre de la política. Me pregunto si realmente pensaba en el club cuando elaboraba esa estrategia personal y si le planteó alguna vez al club una estrategia.

 

- ¿Por qué no se habla demasiado de esta futura elección?

 

Bruno Quintana ha silenciado esta elección. El club no merece no estar a la luz del día.

 

- ¿Cómo ve hoy al Hipódromo de San Isidro?

 

Lo veo dejado, para nosotros el hipódromo es la puerta de entrada del Jockey Club, la segunda entrada sería la puerta de la Casa Central. El golf, el polo, aunque sea raza caballar y es hípica, las piletas y todo eso, no son el centro del club porque el estatuto lo dice muy claro. Lo que debemos hacer es una gira inmediata por los países que pertenecen al Latinoamericano y decirles: señores, vamos a revalorizar el Latinoamericano. Nosotros no estamos para ir a Francia, como se dedicó esta comisión, o ir a Ascot porque yo no veo que en USA, Francia o Inglaterra, estén hoy preocupados por nuestra hípica. Hace apenas 20 años, cuando nosotros lo dejamos, si llevábamos un caballo argentino era nota de tapa.

 

- Entonces usted ve que aquel trabajo que realizaban con la presidencia de Vásquez Mansilla se está viniendo abajo…

 

Todo aquello se perdió.

 

- Hay muchas familias involucradas en esta actividad, que hoy viven la realidad que usted ve. ¿Qué le diría a todas esas familias?

 

 

Nosotros le decimos que el momento de esplendor siempre puede volver, que mientras haya un faro que pueda señalarle a un barco a dónde ir y no chocar, siempre hay esperanzas. Hay gente que está dispuesta a recuperar un sector de tanto valor y que tanto prestigio le dio a este país como lo fue su hípica. Nuestra hípica fue la que nos metió en la nobleza europea, por lo cual es la hípica la que nos debe devolver algunos honores que la política de nuestro país bastardeó y llevó al fondo del mar.
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